Sería una pena que se marchitaran las plantas

Una pareja atraviesa la ruptura en un departamento que guarda la memoria de lo vivido: discusiones pequeñas, gestos tiernos, recuerdos que no siempre coinciden, y unas plantas que esperan no marchitarse.
Entre lo íntimo y lo teatral, una voz inesperada acompaña la escena y abre grietas por donde se filtra la pregunta esencial: ¿cómo amamos, cómo dejamos de amar y qué queda de nosotros después?
Una historia sobre el amor y su pérdida, sobre lo que permanece y lo que se olvida.

Sería una pena que se marchitaran las plantas, se ha presentado en 6 países: Croacia, España, Argentina, Perú, Uruguay y Bélgica.
Esta versión es producida por El Método Kairos.

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